domingo, 15 de marzo de 2026

IA y Pedagogía: ¿el ChatGPT es amigo o enemigo?

La foto que introduce el post de hoy muestra un estudiante abrazado con el ChatGPT. Me pregunto que sucedería si nuestros estudiantes colocaran posters similares en las aulas o los corredores de nuestra Facultad de Derecho. ¿Cómo reaccionarían los docentes y las autoridades universitarias? ¿Considerarían esa imagen como algo positivo o criticarían como indebida la ocurrencia estudiantil? 
Aclaro que la foto no es mía, sino que pertenece a la presentación realizada el viernes pasado por el  Mag. Emiliano Pereiro, Jefe de Pensamiento Computacional e Inteligencia artificial del Plan Ceibal.

 El expositor - Licenciado en Sociología por la Universidad de la República y Magíster en políticas educativas por la Universidad Torcuato di Tella (Argentina) - expuso  un  tema particularmente actual e interesante: “Una estrategia nacional de inteligencia artificial para la educación de Uruguay”. Celebramos también la oportuna invitación realizada por el Instituto de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social.

En tiempo en que muchos docentes plantean con aprensión el riesgo que significa el uso del ChatGPT por parte de los estudiantes en los exámenes, las consideraciones del docente abrieron un saludable debate sobre la necesidad de instrumentar una nueva pedagogía a partir del uso de la IA. Emiliano Pereiro es un expositor altamente calificado (ha representado a nuestro país en diversos foros en el exterior donde presentó los logros del plan Ceibal[1]) y demostró en el encuentro su capacidad pedagógica transmitiendo en forma sencilla ideas sobre la IA, que a muchos de nosotros cuesta aprehender. Además, favoreció el intercambio, integrándonos a todos en el debate.

El tema sigue abierto en nuestra Facultad: ¿la IA es amiga o enemiga de los docentes a la hora de evaluar a los estudiantes? Entiendo que planteada de esta forma, la pregunta induce a una frustrante polémica, como hemos otras veces visto en nuestras redes docentes. Entiendo que la verdadera cuestión es como favorecer el aprendizaje de nuestros alumnos, permitiendo y enseñando el uso de los instrumentos tecnológicos hoy disponibles.

En otra oportunidad, en este mismo blog, me he referido a la importancia de aprender a usar la IA también en nuestra formación jurídica. Si abogados y magistrados utilizan la IA para preparar una demanda o dictar una sentencia, ¿porqué no pueden hacer uso de ella los estudiantes al realizar una prueba de examen? La cuestión no radica en permitir el uso del ChatGPT, sino en formar adecuadamente para que este instrumento mejore las condiciones del estudiante y no simplemente lo vuelva un pasivo usuario de la construcción algorítmica.

El estudio del Derecho requiere memoria e inteligencia. Sustituyamos por lo tanto parte de la memoria con la tecnología y concentrémonos en desarrollar la inteligencia, enseñando a ser “creativo” a partir del uso de la información y datos que nos brinda la IA. El desafío del docente es precisamente ese: impulsar la creatividad del estudiante, aprovechando la acumulación de conocimientos de la máquina. Así como hoy un médico opera a través de la información que le brinda la IA, no debemos escandalizarnos si los estudiantes se apoyan en las nuevas tecnologías. Lo que es necesario enseñar es el desarrollo del pensamiento crítico, que en uno de sus aspectos deberá diferenciar entre la información útil y aquella que nada agrega a nuestra formación.

No será fácil un cambio de criterio sobre las evaluaciones tradicionales, pero el ChatGPT nos exige, obligando a entender que lo que más importa no es la memorización del conocimiento, sino la capacidad del alumno de aplicar ese conocimiento a situaciones concretas y emitir juicios a través del razonamiento y la reflexión.

Si pretendiéramos seguir evaluando a los estudiantes según nuestro sistema de preguntas y respuestas mnemónicas (como en el siglo XX), seguramente la IA logrará burlar las dificultades de la prueba. Si en cambio la evaluación buscaráa medir los criterios y competencias utilizados para resolver un problema, la IA del siglo XXI podrá volverse una herramienta más a disposición de la formación del estudiante, ahorrándole esfuerzos puramente memorísticos. 

La exposición del Mag. Pereiro nos abre la puerta al nuevo desafío: como medir las competencias formativas del estudiante, evaluando su inteligencia y creatividad, y restando importancia a la memorización de textos y leyes. Ya nadie - ni jueces, ni abogados; ni arquitectos ni médicos - ejercen su actividad “de memoria”.  



[1] Para los lectores del exterior, señalamos que el Plan Ceibal – acrónimo de "Conectividad Educativa de Informática Básica para el Aprendizaje en Línea" – fue impulsado en el año 2007 por el entonces Presidente uruguayo  Tabaré Vázquez para promover el aprendizaje digital. El punto central del proyecto ha sido la escuela pública como ámbito de integración social privilegiado con un claro objetivo de democratización del conocimiento, previendo además la entrega de una laptop e internet a cada estudiante en edad escolar.


 

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